Hace 6 años entraba por primera vez en Ephos para hacer las pruebas de acceso para el máster MMF (Investigación clínica y medicina farmacéutica). Iba completamente decidida a hacer ese máster, era imposible que yo hiciera el MBA después de haber estudiado Biología porque de ninguna manera quería desvincularme de la parte científica así que el MMF era mi única opción. Recuerdo muy bien los nervios de las pruebas de acceso y la alegría de ser aceptada para empezar en octubre ya que solo hice las pruebas para Ephos, conocía a más gente que había hecho el máster con ellos y habían tenido muy buena experiencia además que eran en ese momento los únicos que te aseguraban prácticas en una compañía del sector farmacéutico.

Llegó octubre y empezó un mundo nuevo, compaginando las prácticas en MSD con la asistencia al máster de 18h a 21h. Fue probablemente uno de los años más duros de mi vida, no puedo negar que fuera agotador, pero también fue intenso en todos los sentidos: los nuevos conocimientos sobre industria farmacéutica, los diferentes profesores que aportaban diferentes visiones de esta industria y mis compañeros de clase con los que no dudaba en quedarme día si y día también a tomar algo después del máster. Con mis compañeras de MSD pasaba entre 12 y 14 horas al día, en un mismo día podíamos pasar por todos los estados de ánimo juntas, de la risa al llanto y de odiarnos a querernos, esto hizo que hoy en día seamos grandes amigas.

El año se pasó en un abrir y cerrar de ojos y de repente estábamos presentando el proyecto fin de máster, y viéndolo con perspectiva me parece increíble que fuéramos capaces de presentar un plan de desarrollo de un fármaco con tanta calidad, sobre todo porque al ser todo tan intenso te da la sensación de que lo que te enseñan en ese año está muy concentrado y que no eres capaz de asimilarlo pero de repente al final de curso todo encaja y los conocimientos toman forma.

Como era de las “junior o teenagers”, como solíamos decir, que habían empezado el máster nada más terminar la carrera sabía que no iba a ser fácil encontrar trabajo como MSL así que hice una segunda beca en Abbvie hasta que empecé a cubrir una baja maternal como MSL en Teva, y no fue casualidad que me cogieran a mi para este puesto ya que mi jefe de Teva siempre me recuerda que me eligió por la pregunta que le hice sobre el fármaco en la entrevista… y esta pregunta la hice porque era un fármaco para la misma patología que habíamos elegido para el trabajo fin de máster (había cientos de currículums para la oferta e incluso algunos eran médicos).

No pude quedarme en Teva después de cubrir la baja, pero encontré por fin trabajo fijo como MSL en Eisai y tampoco fue casualidad ¿sabéis quien me contrató? El mismo jefe que me cogió para las prácticas en MSD y que había sido mi profesor en el máster de EPHOS.

Ephos no solo me dio los conocimientos suficientes para llegar donde he llegado, sino que también me dio los contactos necesarios. Todos los conocimientos que adquirí hace 6 años hoy todavía siguen cobrando aún más sentido cuando en momentos del día a día me acuerdo de ciertos profesores y cosas que nos enseñaron y aun puedo aplicarlo a mi trabajo. Y además me dio amigos a los que siempre me unirá esta experiencia tan intensa y única.

¡Ah! Casi se me olvida contaros que hace 2 años me pasé a marketing al puesto de Brand Manager y esto tampoco habría sido posible sin la enseñanza multidisciplinar que recibí durante el máster en el que vimos mucho temario de marketing a pesar de estar en el máster de “médico”. Yo que renegaba del MBA creo que si volviese atrás en el tiempo quizás estudiaría el MBA, o quizás no pero volvería a repetir con Ephos, eso seguro.

Clara Sánchez García

Clara Sánchez García fue alumna del X Máster en Investigación Clínica y Medicina Farmacéutica y, actualmente, trabaja como Brand Manager Neurology Business Group en Eisai Farmacéutica.

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