Cuando nos levantamos, si somos de los que vamos al gimnasio temprano, tanto como si lo hacemos por la tarde, seguro lo es en compañía de un wearable y, obviamente, nuestro móvil, activando previamente aquella app que realiza el seguimiento de los pasos, calorías, tiempo y ritmo cardíaco.

En casa, podemos hacer seguimiento de lo que comemos con alguna otra app que nos ofrece datos del aporte nutricional de cada comida, la cantidad de agua que ingerimos y dependiendo de la app, hasta puede hacernos recomendaciones de comidas, teniendo en cuenta las condiciones cardiovasculares, niveles de colesterol, intolerancias alimenticias, entre otros aspectos.

Ya hacia la noche, para terminar el día, luego de la jornada laboral (o durante, para quien lo necesite), podemos usar una app de mindfulness, que nos ayudan a meditar y así disminuir el estrés, prevenir el insomnio y controlar la ansiedad.

Posiblemente dentro de estas 3 tipologías que se mencionan, en algunos casos, solemos tener más de una app para obtener el mismo fin. Y que, además, convivirán con algunas otras que tenemos para objetivos específicos, por ejemplo, si somos runners, seguramente contaremos con una (o más) ad-hoc para hacer seguimiento de nuestra performance. Sin olvidar, en tiempos de COVID, aquellas apps que han desarrollado los gimnasios para inscribirse a las clases y así controlar el aforo y la del seguimiento de contagios. Y aún más específicas, aquellas que nos proporcionan un seguimiento específico respecto a una condición médica que podamos tener.

Para distinguir y categorizar, se ha acuñado un término que distingue aquellas apps (y otras herramientas) cuyo foco es la atención sanitaria a través de smarphones o Tablet, es lo que se define como mHealth o movile Health o salud móvil. Dentro de esta categoría están aquellas soluciones desarrolladas para pacientes y aquellas que se desarrollan para los profesionales sanitarios.

Poniendo en foco justamente al usuario/paciente en este artículo, resulta interesante comprender si es capaz o no de ver el beneficio en estas apps. Para lo que debemos considerar su contexto, en primer lugar, el número de apps que un usuario promedio tiene y cuántas utiliza, englobando todas las apps, no solo las de mHealth; por eso resulta interesante responder ¿cuántas apps creemos que utilizamos? En este aspecto, llega a sorprender el dato que nos arroja la IAB , el usuario promedio, cree utilizar 11 apps durante el día, pero está comprobado que el número real es de 33 aplicaciones. Es un número realmente alto en general, por lo que nos da a entender que el número de minutos que le dedicamos a cada app es bastante limitado.

Lo que nos lleva de nuevo al punto de la percepción de beneficio de las apps de mHealth, y siempre relacionado con lo anterior, compete preguntarnos si el usuario es constante en el uso de este tipo de apps y, por ende, capaz de percibir dicho beneficio. Para responder eso, investigadores llevaron a cabo un estudio en Estados Unidos y llegaron a la conclusión que realmente el uso de estas apps es limitado porque suelen descargarse y dejar de emplearse apenas después de un par de usos.

Los investigadores interpelan que para que se dé un uso sistemático de una mHelth app tienen que combinarse dos factores claves:

  1. La UX (user experience o experiencia de usuario) de la app, mientras más simple mejor, especialmente cuando el usuario es de edad avanzada.
  2. El compromiso del usuario con el objetivo de la app, teniendo que ser realmente alto para que el uso sea extensivo.

Si la combinación de ambos factores no se da, o alguno de ellos falla, el beneficio de la app no será percibido por el usuario. Claramente es sobre el primer factor, sobre el que los desarrolladores y los interesados en lanzar apps y herramientas móviles, pueden y deben centrar sus esfuerzos.

Bibliografía

1- IAB: https://iabspain.es/2-de-cada-3-minutos-que-navegamos-por-internet-lo-hacemos-desde-dispositivos-moviles/#:~:text=El%20Smartphone%20tiene%20ya%20una,28%20min%20desde%20la%20Tablet.

2- Vaghefi, I., Tulu, B. (2019). The Continued Use of Mobile Health Apps: Insights From a Longitudinal Study. mHealth and uHealth, 7(8). Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6740166/

Eduardo Zorrilla

Magui Millón

Digital Manager en McCANN HEALTH agencia perteneciente a AEAPS

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