La industria farmacéutica está inmersa en una continua evolución cuyo vector fundamental es la innovación. La investigación y desarrollo de nuevos medicamentos es cada vez más compleja y el nivel de profesionalización técnica, en todos los sentidos, es una necesidad que las compañías demandan crecientemente y ya es uno de los factores que determinan la propia sostenibilidad de la empresa.

Dentro de las numerosas necesidades profesionales a cubrir por los laboratorios está el cómo hacer llegar a los profesionales sanitarios, principalmente médicos sin olvidar otros decisores dentro de la cadena de valor del medicamento, un dato determinante para la toma de decisiones: la información de un medicamento en su vertiente científica.

El Medical Scientific Liason (en adelante el MSL) es el nexo de unión entre el conocimiento científico del medicamento del cual debe ser un experto y los grupos de interés con los que interrelaciona el laboratorio farmacéutico, tanto internos como externos. De esta forma, el MSL es la referencia científica y apoya en sus muchas relaciones al laboratorio para que se conozca el valor que genera el medicamento. Lo que debe tener presente un laboratorio farmacéutico cuando desarrolla la función del MSL es, no sólo su pertenencia al departamento médico o científico, sino cuales son las actividades que no puede llevar a cabo bajo ningún concepto ya que atentaría contra su propia naturaleza. La muralla china por excelencia dentro de la función de un MSL es no realizar actividades, directas o indirectas, de promoción de un medicamento de prescripción. Así de sencillo y a la vez, de complicado. Es la paradoja del MSL. Todo por la difusión e información del medicamento, pero sin traspasar la línea de la información convirtiéndolo en agente promocional. La promoción de un medicamento y la función que debe desempeñar un MSL debe estar separada por tres murallas chinas. Una bajo el suelo y dos superpuestas en la superficie. Impenetrable.

El laboratorio farmacéutico debe tener un procedimiento interno claro respecto a las funciones que desempeña un MSL. Para ello, implica al MSL en los procesos de investigación y desarrollo que se vayan alcanzando, apoyando su difusión en congresos de referencia, en la elaboración del expediente para la aprobación del medicamento, en identificar profesionales sanitarios con prestigio, en apoyar internamente el conocimiento entre departamentos del valor añadido del medicamento, en definitiva, en ser el referente científico del medicamento. Dada su naturaleza, debe ser siempre íntegro, evitando riesgos de percepción en su función y debe tener el máximo rigor científico en su interrelación con profesionales sanitarios y organizaciones sanitarias. Adicionalmente, y no menor, debe detectar qué necesidades hay que cubrir dentro de la legítima necesidad de interrelación con los grupos de interés. Pero por encima de todo, si algo debe caracterizar al MSL es ser capaz de generar confianza y credibilidad en el valor que aporta un medicamento.

El compliance, definido como la capacidad que una organización tiene, a través de los procedimientos implementados, de demostrar la intencionalidad de la actividad previa a su ejecución cumpliendo con toda la normativa vigente (leyes, códigos y sistema de autorregulación) y la función del MSL es un binomio inseparable ya que se debe poder acreditar y demostrar que aquello que realiza el MSL no tiene vínculo directo o indirecto con la promoción de medicamentos de prescripción. El margen de interrelación en el contexto de información es donde la función del MSL cobra todo su sentido. Sin un programa de gestión de compliance adecuado no hay garantía de que el MSL esté desempeñando correctamente su labor. En otras palabras, unir Compliance y MSL es la garantía que un laboratorio tiene de generar confianza a la sociedad.

Guillermo Sellers

José Zamarriego

Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales

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