A día de hoy el papel del paciente está cambiando rápidamente. El paciente ha pasado de ser un sujeto pasivo a estar implicado en su salud y en su enfermedad, lo que puede además influir positivamente en los resultados que obtiene. Este cambio va asociado a un concepto muy utilizado en el campo de la salud en las últimas décadas, el empoderamiento del paciente.

¿Qué es el empoderamiento del paciente?

Según la Organización Mundial de la Salud, el empoderamiento del paciente es “un proceso a través del cual las personas obtienen un mayor control sobre las decisiones y acciones que afectan su salud”. Para alcanzar este objetivo, los pacientes deben desarrollar habilidades, tener acceso a la información y a los recursos, y tener la oportunidad de participar e influir en la toma de decisiones relativas a su salud y su bienestar.

La información como base de empoderamiento del paciente

El hecho de que cada vez los pacientes estén más involucrados y concienciados sobre su salud, implica que quieran saber más sobre su enfermedad. La educación del paciente y de su entorno constituye la base para un adecuado automanejo de la enfermedad, la formación e información al paciente puede aportar ventajas en el tratamiento de su enfermedad y suponer una mejora de su calidad de vida.

El momento en el que vivimos ofrece a los pacientes fuentes de información inagotables e inmediatas, pero no toda la información es fiable y no todos los pacientes son iguales. La fuerte de información más consultada por la población (pacientes, cuidadores, familiares, etc.), es internet. Es lógico que así sea cuando podemos obtener miles de respuestas en un segundo desde un dispositivo que pasa más tiempo en nuestras manos que en nuestro bolsillo. De todas esas respuestas obtenidas solo un puñado de ellas ayudarán al paciente en su camino de empoderamiento, bien porque la fuente no es fiable, porque los términos son demasiado complejos, porque la información es sobre una situación individual de un paciente concreto o simplemente, porque la búsqueda no es adecuada y lleva a resultados poco relacionados con la enfermedad del paciente que, en muchas ocasiones, influyen negativamente sobre su propio estado de salud y resultan en desinformación. La labor de los profesionales sanitarios en este aspecto es de vital importancia ya que deben ser el punto de partida de esa educación y actuar como guía para los pacientes, ayudándoles en la formación y el empoderamiento, a través de la recomendación de fuentes fiables y de información de calidad.

Las asociaciones de pacientes son de vital importancia para conseguir trasladar información y herramientas de valor capaces de hacerles conscientes de su enfermedad y de las decisiones a tomar, o de la relevancia de su colaboración con el profesional de la salud. Por otro lado, las sociedades o grupos de investigación conformadas por profesionales sanitarios deben ser capaces de evolucionar para trasladar información de calidad a los pacientes, posicionándose como grandes fuentes fiables de información que apartan el ruido que hay en la red sobre la salud. Además, la labor tanto de pacientes como de profesionales sanitarios es relevante para poner en valor al paciente empoderado. Por último, los laboratorios farmacéuticos sitúan al paciente como centro de su estrategia, en la que va ganando importancia, y en la que pretenden actuar como nexo entre todas las partes escuchando sus necesidades y actuando en consecuencia.

Tenemos la oportunidad de apoyar al empoderamiento del paciente y ayudar a los profesionales sanitarios en la educación del paciente ofreciendo información adecuada y veraz a través de iniciativas llevadas a cabo por las asociaciones de pacientes, las sociedades médicas y la industria farmacéutica.

Marta Vallejo

María González

Scientific Consultant  en Doctofarum agencia perteneciente a AEAPS

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