Todo el mundo espera que la pandemia empiece a mitigarse en los próximos meses y a desaparecer en el año 2022. Gracias a las vacunas ya aprobadas, y a las que se aprobarán a lo largo de este año, la pandemia será superada, esperemos que en todos los rincones del planeta.

La primera ha sido la vacuna de Pfizer, empresa para la que he trabajado casi 25 años. Después Moderna, Astra Zeneca-Oxford, Johnson&Johnson, GSK-Sanofi….Y hasta 160 proyectos de vacunas para combatir el coronavirus.

De esta crisis sanitaria, sin precedentes inmediatos, no nos van a sacar los gobiernos ni los parlamentos de ningún país, ni por supuesto las tertulias televisivas y radiofónicas diarias. Ni siquiera las empresas tecnológicas de moda tipo Apple, Facebook, Google, Microsoft, Tesla, Twitter, Amazon, Zoom, etc.

De esta pandemia nos va a sacar la ciencia privada, es decir, las empresas farmacéuticas y biotecnológicas privadas. Ellas son quienes desde el primer momento de la emergencia sanitaria se pusieron manos a la obra dedicando mucho talento y recursos financieros para embarcarse en la investigación de vacunas para combatir el Covid-19. Arriesgaron ingentes recursos sin la garantía, por supuesto, de tener éxito en el desarrollo de una vacuna eficaz y segura. Y, además, para sorpresa de todos lo han hecho en un tiempo récord. ¡Chapó!

Las vacunas no vienen ni van a venir de los gobiernos, a pesar de que disponen de colosales cifras de dinero procedente de nuestros impuestos. ¿Hay algún gobierno del mundo libre y democrático que esté desarrollando, por sí mismo, vacunas para esta pandemia? ¿Hay algún gobierno que esté desarrollando fármacos y terapias para las patologías devastadoras que afectan a cientos de millones de pacientes? ¿Alguien conoce qué gobierno ha montado alguna empresa biotecnológica innovadora para descubrir y desarrollar nuevos medicamentos o terapias génicas?  ¿Algún gobierno, incluido el español, tiene planes de crear en el futuro una gran empresa biomédica para descubrir y desarrollar fármacos de vanguardia?

Creo que la respuesta es no para todas las preguntas, lamentablemente.

A nivel mundial el sector farmacéutico y biotecnológico invierte cada año en I+D+i alrededor de 200.000 millones de dólares. ¡Cada año! Por eso, cuando llega una emergencia como esta, nuestra esperanza está y estará en las empresas privadas innovadoras, no en las empresas públicas ni en los gobiernos, ni por supuesto en la Organización Mundial de la Salud.

Esa enorme cifra de dinero privado dedicado a la I+D+i va a seguir aumentando año tras año, y en 2025 la inversión prevista será de más de 230.000 millones de dólares anuales. Por eso, las empresas innovadoras privadas, seguirán incorporando más vacunas y más medicinas de vanguardia al arsenal terapéutico actual. Para ese año 2025, solo las diez primeras empresas biofarmacéuticas privadas invertirán más de 90.000 millones de dólares en investigación. De ellas, seis son americanas y cuatro europeas.

Cuando pase esta pandemia estoy bastante seguro de que los gobiernos se olvidarán de invertir una parte de nuestros impuestos en prepararse para la siguiente. No crearán, por ejemplo, una empresa pública especializada en el desarrollo de vacunas. Y están a tiempo de hacerlo, pero no lo harán.

Esperemos no tener otra pandemia global en los próximos años. Ahora bien, si apareciera, será de nuevo esta industria innovadora, no los políticos ni los gobiernos, quien nos volverá a sacar de otro apuro sanitario de alcance global. Al tiempo.

Los profesionales sanitarios merecen y tienen nuestro sincero respeto y admiración por el enorme esfuerzo que están haciendo en todos los países para salvar vidas y paliar los efectos del Covid-19.

Lo dicho, la ciencia y las empresas privadas nos van a liberar de esta pandemia y de otras si las hubiera. Por eso también deberían tener el respeto, el reconocimiento y la admiración de los gobiernos y los ciudadanos. El mío, desde luego, lo tienen.

Eduardo Zorrilla

Emilio Moraleda

Presidente Ejecutivo de Talento-EPHOS. Expresidente de Pfizer.

Secured By miniOrange