Querida familia,

¿Cómo se os está dando trabajar en grupo? ¿Habéis pasado ya por todas las etapas?

Al principio estás muy seguro tanto de tu capacidad de trabajo en equipo, como de tus habilidades de liderazgo. La sola idea de un nuevo proyecto te pone una sonrisa en la cara y una mirada decidida. Junto con tus compañeros,comienzas a construir algo en lo que crees de verdad y disfrutas cooperando, y justo cuando asoman los primeros rayos que iluminan lo que parece el camino correcto, alguien (muy razonadamente) dice: “esto no cuadra”.

A partir de aquí hay dos cosas que pueden apoderarse de nuestras mentes: el caos o la nada. Un momento de crisis que parece insalvable.Trabajos borrados por error, sequía momentánea de ideas, trillones de post-it de colores unos encima de otros, “no puedo quedar porque he quedado para otro trabajo”, cuando la posición de una coma se convierte en un problema de estado, exprimir el tiempo para aportar aquello que se te da mejor, “¿alguien se acuerda de lo que iba aquí?”.

Es la entropía máxima de la que nace la magia, el desorden que nos hace falta para verlo claro.

Os he visto trabajando en los descansos de clase, grabando vídeos de presentaciones en un bar, compartiendo chocolate (de ese que lleva galletas y caramelo por dentro) con una pila de papeles por delante, construyendo volcanes, recuperando trabajos que parecían perdidos para siempre. He visto vuestras caras cuando surge La Idea, vuestra felicidad al terminar con éxito una presentación que empezó con voz temblorosa, he visto vuestro afán de superación y vuestras ganas de darlo todo.

¡He visto a los SUPEREPHITOS en acción y me siento orgullosa de pertenecer a este equipo!

Si cada vez que un grupo presenta un proyecto nuevo nos arranca un aplauso sincero, significa que lo estamos haciendo bien.

 

Go Superephitos!

María Almorín

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